Tomo el bolígrafo con firmeza y lo rodeo con mis dedos
corpulentos pero a la vez frágiles,
alejándolo de la palma de mi mano para evitar que esta
se empape de sudor nervioso.
Las palabras buscan huir de mi cuerpo arrastrando con
ellas cada porción de sentimiento que me queda.
Mi boca sellada con cobardía las empuja por mi brazo,
esquivando el codo y aglomerándose en la
lapicera.
El papel
victima del crimen, sufre las consecuencias de mi poca valentía, soltando una
lagrima con cada trazo. Pero contenta de perder su flor por esas palabras que
tan bruscamente penetran en ella.
El inexistente vapor de mi café indicaba el fin de su
tortura, se volvió frio, como mi cuerpo.
El dolor se esfumo por al menos un tiempo como un colibrí
se esfuma cuando ya no queda polen. Sobrevolando los gineceos tan rápido que es
imposible ver sus pequeñas alas manteniéndolo en el aire.
Otra vez, la hoja vuelve a ser encerrada en un cajón.
Donde vivió toda su vida antes de ser poseída por mi necesidad de desahogo.
Encadenada a los aros de una carpeta, debajo y sobre
las tapas de la misma se duerme, hasta quien sabe que tiempos.
Y una vez mas, las palabras quedan en el olvido, por
el miedo de enfrentar al viento que hace unos años se llevo mis pensamientos.
La cobardía vuelve a reinarme, pero gracias al sacrificio de la señora papel
ahora quedo tranquilo, sabiendo que ya no están en mi boca apretujando mis
dientes y raspando mi lengua.
Y valentía aun grita desde lo más profundo de mi
garganta pidiendo ser liberada, como de costumbre.
Habia olvidado lo increible que eres plasmando sentientos en solo lineas eres un genio y de eso no hay duda.
ResponderEliminar#TQM .
Gracias flor, yo también te quiero c:
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