lunes, 10 de septiembre de 2012

Coffee


El sol de la mañana penetro mi habitación, así como un dedo penetra un anillo.
 Las cortinas de la ventana fallaron una vez mas en su labor de guardias de seguridad, permitiendole el paso a la amenaza matutina. 
Golpeando bruscamente mis muebles con sus rayos amarillezcos y traslucidos, me despertó. Y cuando ya podía ver  las partículas de polvo flotando en el aire a través de la luz, noté como encerraba a la oscuridad en los rincones mas pequeños del cuarto. Impidiéndole su escape hasta que la luna reclamase nuevamente su territorio, destronando al sol y apoderándose de la corona. Como era usual, cada noche con la muerte del calor de mi café pespertino. 
Obligando a mis parpados a cocerse entre si y encadenado con mantas a mi cama, esperaba ansioso y preparado al sol junto con mi reina y mi ejercito oscuro para enfrentarmelo al día siguiente



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