Nací un 2 de febrero en el 95,
acuariano por destino y de tamaño minimalista como el más simple y bello
trabajo artesano. Recuerdo que desde pequeño en el regazo de mi madre solía
tomar de su seno escuchando música.
Tratando de descifrar lo que me rodeaba, lo que en ese entonces era la
parte de abajo de l mate y la cara de mama. Y más arriba el cielo y las nubes.
Comencé con canciones de Sergio deniz y Jose luis perales. Música romántica que
hacia honor a los enamorados de mis padres y a la pequeña familia que comenzaba
a surgir. A medida que fui creciendo la música también creció y pase a escuchar
en cada habitación de mí casa a Whitney Houston. En gloriando mi incierto mundo
como solo ella puede hacerlo. Cuando ya podía caminar y moverme por mi
mismo me proclame como rey de los
hiperactivos. No me quedaba quieto ni aunque me dieran unos “cha-chas” como
diría mi abuela. Tiraba todo a mi paso,
hacia volar los muebles y gritaba al compás de las canciones de Shakira. Creo
que de allí herede ese encanto por la loba Colombiana. De apoco la música se
mezclo en mi infancia, escuchaba de todo un poco y a la vez poco de todo.
Comenzaba a descubrir el colegio, a las
personas, y a los problemas. Los años
pasaron y momentos difíciles llegaron a mi vida.. Pase de mover las caderas con
Shakira a no mover ni un solo dedo. Encerrarme, llorar y escuchar esas bellas
canciones con las cuales tanto me identificaba. Canciones que parecían hablar
de mi vida, entender mi dolor y que me
daban consejos para seguir adelante.
Kudai una banda de pop rock, fue mi guía en esos
años. Con el tiempo, los problemas empezaron a solucionarse y kudai fue
remplazado por otros artistas que
encajaban perfectamente en los nuevos matices de mi vida en ese momento. Paramore
y Belinda un poco de ingles y un poco de español fueron la mezcla perfecta para
poder avanzar en mi vida y no rendirme.
Las cosas se solucionaron, fui recobrando mi
autoestima, las ganas de encontrarme a mi mismo y de soñar. El pop fue uno de
los interruptores que encendió la luz
que le faltaba a mi vida repitiéndome una y otra vez: levantante, baila y deja
de preocuparte. Y fue allí cuando encontré la canción a la que le debo todo “.Born This Way” de Lady Gaga. Me hizo darme cuenta que puedo ser
yo mismo y que esta bien. Que no tenga miedo de lo que pensaran. Que nací así,
para ser valiente y sobrevivir. Para ser quien siempre quise ser. Yo, Aldo.
Nombre que hace honor a la sangre italiana de mi familia.
Si mi vida fuera un musical, creo que
seria una mezcla de Grease, High School
Musical, Glee y un poco de Marylin Monroe. Y obviamente yo seria el protagonista y seria tan fabuloso como
Sharpey.
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