-Podía sentir como algo acariciaba
mi frente con suavidad y delicadeza. Dibujando líneas imaginarias en mi rostro.
Líneas que enmarcaban mis ojos alargándolos y convirtiéndolos en unos telescopios tratando
de expandir mi visión y lograr ver una imagen oscura propia de ciegos. Podía
sentir como mis mejillas se empapaban de alguna especie de almíbar dulce y
empalagoso que recorría mi piel como una carretera hacia mi oreja. De allí ya
dejaba de ser un camino para convertirse en un agujero sin fondo, misterioso y tétrico.
Donde trozos de hierro con forma circular atravesaban el pozo por sus
laterales.
-Podía sentir como mi boca jugaba
al explorador descubriendo su entorno, sacando a la bestia que vive dentro de
ella. Cubriendo de baba mis labios y dejándolos humedecidos.
-Podía sentir como las lianas de la
jungla que llevaba en mi cabeza aparecían salvajemente por mi frente tratando
de husmear a los habitantes rojos y molestos que vivían allí. Repletos de un
relleno color blanco y liquido un tanto asqueroso y repulsivo. Atacando a los
monitos invisibles que se alojaban ilegalmente en mi selva. Mi cuello, soporte
y raíz de toda maquinaria pensativa que llevara puesta, se dedicaba a
tambalearse de un lado a otro de la nube escasamente plumífera que flotaba
quieta debajo de este. Con ciertos dolores se movía buscando una mejor posición
en tal divino cielo. Pero sin actuar demasiado por miedo a quebrantarse y caer
desmoronado.
-Podía sentir como mi mente se sumergía
dentro del mar de palabras cursis y melancólicas. Encadenadas a relatos románticos,
seductores y cautivadores. Provocándome no querer despertar de tan hermoso
trance con mi libro favorito.
-Podía notar como mi corazón
apresuraba sus latidos con cada terminar de oración. Buscando desperado la
siguiente para dejar fluir nuevamente la sangre hacia mi cuerpo. Liberando
toxinas de amor y cariño hacia mis manos que apretaban firmemente el
encuadernado del libro impidiendo su escape. Quería que fuese todo mió. Y deseaba
poder sentir cada segundo de mi existencia las bellas historias que me contaba.
Como si yo misma las hubiera vivido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario