jueves, 19 de abril de 2012

El violinista.

El violinista.

Primer proyecto:
- Me quite los zapatos embarrados,  y los arroje junto con mi mochila en el suelo. Deje las lleves en la cocina,  y me quite el abrigo dejándolo caer sobre la alfombra. Luego abruptamente tomé un papel en blanco de mi gaveta. Lo acomode cuidadosamente sobre mi escritorio tratando de calmar mi ansiedad. Y pegué con cinta sus cuatro esquinas en la madera. Vacié mi lata de lápices desesperadamente buscando el nº 2.  Y empuñándolo tembloroso contra la hoja,  empecé a trazar garabatos. Podía observar como mi mano recorría todo el papel apoderándose de el. Convirtiéndolo en su esclavo.
De apoco forme figuras, formas y luego texturas. Llenando la hoja de líneas y círculos por doquier. Mis dedos parecían no tener control. Y el papel parecía no resistirse a tal dominación…


Capitulo I: Le scénario.
-Me aliviaba recostarme  en mi cama y mirar el cielorraso durante horas luego de un día de trabajo. Y confundir las tablas de madera del techo con un  pentagrama. Me sentía tan ligero,  tan liviano como el aire  estando allí, creando melodías en mi mente, y  tarareándolas una que otra vez  acompañados  con el sonido de  golpecitos o aplausos.
De vez en cuando el frió y húmedo viento de invierno  impulsaba hacia adentro la cortina  de la ventana buscando penetrar mi habitación, para husmear lo que hacia.
 También podía ver el reflejo de los faroles de los autos en mi espejo distrayéndome de mi música, secuenciados como si se tratara de un círculo vicioso.
 Dos, tres, uno y se repetía tantas veces que parecía no tener fin.  A cada tanto los camiones de reparto rompían tan perfecta cadena de luces con sus gigantescos guiños dejándome ciego  y su bocina pidiendo paso a los autos más pequeños me hacia estremecer despertándome de mi transe con el techo. Que falta de respeto arruinar tan hermoso espectáculo,  me decía levantándome de la cama y  colocando mis pies dentro de las pantuflas.


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